LOS ALTERCADOS EN LA CAFETERÍA COMPTON´S

La Lucha Queer Previa a Stonewall

Fotografía de la cafetería Compton's, 1970. San Francisco, CA. Créditos: Patrons at Compton's Cafeteria. Courtesy of Gay, Lesbian, Bisexual, Transgender Historical Society, San Francisco, CA.

Es un error común pensar que la lucha Queer comenzó aquel 28 de Junio de 1969 en Nueva York, como si un Big Bang con los colores del arcoiris se hubiese producido una vez que Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera y tantes otres se levantaron a grito de “¡Basta!” en contra de la policía que había entrado a la fuerza en Stonewall. La lucha queer, como las personas queer existen desde siempre ya que siempre irá intrínseco en la realidad de una persona queer el luchar por simplemente existir.

Si, previo a Stonewall y a las primeras marchas por los orgullos, se dieron eventos que fueron necesarios para sentar las bases de lo que sería la reivindicación posterior en las poblaciones por los derechos de nuestro colectivo. Hoy hablaremos de un altercado que supuso un punto de inflexión para la escena LGBTIAQ+ de San Francisco en 1966: Los altercados de la cafetería Compton’s.

La escena queer en el San Francisco del 66 consistía en una amalgama de personas homosexuales y bisexuales, mujeres trans y personas no binarias que se reunían aún todas bajo el paraguas de “gay”, sin términos distintivos para cada una de ellas. Una época donde había poca o ninguna diferencia en la mirada social que se hacía de las drag queens y las mujeres transexuales, que eran ridiculizadas todas bajo el nombre de “hair fairies” y perseguidas activamente por la policía ya que el ¨travestismo¨ era considerado una actividad ilegal.

Eran las drag queen, y las mujeres trans, las habitantes más comunes en el céntrico barrio de Tenderloin. Tenderloin había sido excluido de los planes de renovación que transformaban el San Francisco de los 60, con lo cual acceder a la vivienda allí era más sencillo si te tratabas de una persona LGBTIAQ+ rechazada por un inquilino a la hora de firmar un alquiler o habías sido expulsada de tu casa por parte de tu familia. Era un barrio de prostitución oprimido, y dirigido por policías corruptos donde las personas del colectivo vivían en las calles, habitaciones de hotel o amontonadas en viviendas.

Las redadas eran comunes, sobre todo entre trabajadoras sexuales y mujeres trans, bajo acusaciones como “imitación femenina” o “llevar ropa de género equivocado”. Normalmente las redadas acababan como siempre suele acabar una situación de opresión policial, ante la sumisión del detenido, pero no fue lo que ocurrió aquella noche en la conocida cafetería Compton´s.

Gene Compton, era el amable dueño de la cafetería Compton´s, abierta todos los días de la semana en horario nocturno y localizada entre las calles Taylor y Turk, la cual se había transformado en un oasis nocturno para los constantes peligros de la calle, convirtiéndose en un refugio para las personas del colectivo, ya que Gene, también homosexual, daba cobijo a los jovenes desamparados de Tenderloin.

Se solían producir redadas de la policía en el local, las cuales solían acabar de forma pacífica gracias, sobre todo, al carácter afable y la capacidad de gestionar la situación de Gene. Aquella noche de Agosto del 66 fue diferente. Un policía entró en Compton´s e intentó detener a una mujer transexual que estaba sentada en una mesa, y ella, indignada, le tiró el café que estaba tomando a la cara. La respuesta del resto de mujeres trans y drag queens que principalmente era la clientela de aquel momento en el local fue levantarse en conjunto, y entrar en una guerra encarnizada contra la docena de policías que habían acudido a socorrer a su compañero. Cuantas más camionetas de policía llegaban, más habitantes del barrio se unían a la revuelta. Se quemaron quioscos, se reventaron cristales de escaparates y coches, volaron los platos y los cubiertos.

A la mañana siguiente, aquellas calles de Tenderloin parecían un campo de batalla, se sabe que más de 100 personas de la comunidad LGBTIAQ+ participaron en aquellos altercados, que no fue recogido por ningún periódico y que junto con la ayuda cómplice de la policía quedaron en el olvido.

Se desconoce exactamente la fecha del altercado, ya que la policía consiguió ocultarlo y lo que se sabe, es gracias a la reconstrucción que se hizo posteriormente por parte de la activista e historiadora trans Susan Stryker recogiendo las declaraciones de las participantes. Stryker descubrió la historia en 1995 en los “Archivos de la Sociedad LGBT de San Francisco” a través de un recorte de 1972 del reverendo Raymond Broshears donde mencionaba los tumultos de la cafetería Compton´s suponiendo un shock para ella ya que era una historia fascinante que la población desconocía.

Susan Stryker volcó toda su investigación  en el documental que co-dirigió en 2005:  “Screaming Queens: The Riot at Compton’s Cafeteria”, una de las entrevistadas para dicho documental fue Feliza Elizondo, vecina de Tenderloin en aquellos años, y una de las mujeres trans que participaron en la revuelta. Plastic Books ha podido acceder en exclusiva gracias a la Gay, Lesbian, Bisexual, Transgender Historical Society (GLBTHS) de San Francisco a los brutos originales con las declaraciones de Feliza, cuya parte de contenido, hasta hoy desconocido, describe el ambiente en un día cualquiera en la icónica cafetería, podéis escuchar sus palabras a continuación:

Fragmento inédito exclusivo relacionado con la investigación del documental “Screaming Queens: The Riot at Compton’s Cafeteria”: Susan Stryker entrevista a Felicia Elizondo (23 julio, 1946 – 15 mayo, 2021), conocida como Felicia Flames, quien fue trabajadora sexual, drag queen y mujer trans viviendo en el distrito de Tenderloin en San Francisco y activista en nombre de la comunidad LGBTIQA+. Créditos: Felicia "Flames" Elizondo interview, part 2. (2001) Screaming Queens Collection (2008-35), Courtesy of Gay, Lesbian, Bisexual, Transgender Historical Society, San Francisco, CA.

Que Susan Stryker descubriera los hechos acaecidos en Compton´s a través de la declaración que dio un reverendo no es mera casualidad. A apenas unas calles de la cafetería Compton´s se encontraba la Glide Memorial Church, una iglesia Metodista que fue clave en sentar las brasas de lo que sería el fuego en los altercados en las semanas previas al mismo. La iglesia contaba con un programa para la juventud LGBTIAQ+ del barrio, dando sede a los grupos Daughters of Bilitis para mujeres lesbianas, la Mattachine Society para hombres homosexuales y la Society for Individual Rights para organizar actos comunitarios LGBTIAQ+.

Pero la clave fue la formación en el seno de la Glide Memorial Church de Vanguard, un grupo que nació como acompañamiento y unión ciudadana, y que tenía un fuerte carácter anti homofóbico. Vanguard consideraba las calles de Tenderloin del pueblo e instaba a sus habitantes a luchar por su libertad al grito de “Has oído hablar del Black Power y del White Power, prepárate para el Street Power”. Por todo ello, no es sorpresa para nadie que la noche de los altercados, hubiese varios miembros de Vanguard entre los clientes de Compton´s.

Varios días después de los altercados iniciados en Compon´s, muchos de los restaurantes de la zona prohibieron la entrada a todas las mujeres trans, a las drag queens y a cualquiera cuyo aspecto fuese medianamente queer, y fue Vanguard, junto con los demás grupos que se reunían en la Glide quien organizaba piquetes en dichos restaurantes para prohibir la entrada al resto de clientela. Tras ello, Vanguard y la Glide Church se hicieron más fuertes en el barrio, y crearon el CSP (Center for Special Problems), un lugar de cobijo para personas sin hogar, que entre otras actividades ayuda a conseguir hormonas a las personas trans y les facilitaba documentación con su nombre elegido, lo cual les ayudaba a acceder a trabajos asalariados, todo esto muchos años antes de que cualquier ley relacionada con la legislación registral relativa al sexo y al género fuese siquiera concebida.

Los altercados de la cafetería Compton´s y la posterior escena asociativa en el barrio de Tenderloin definen a la perfección a la comunidad queer. Una reyerta que levanta a un colectivo a organizarse para luchar por sus derechos, una lucha nacida desde las calles mediante una comunidad unida, un evento que cayó en el olvido y que fue rescatado gracias a esa misma comunidad dándole la importancia que merece en nuestra historia. Para cualquier ser humano, los actos de sus antepasados son las bases de su situación actual. En el caso de las personas queer, los actos de nuestros antepasados, de nuestro colectivo, no sólo son la base de donde estamos, son la base de nuestras luchas posteriores, y lo que es más importante de la dignidad de su realidad y de la nuestra como parte de un colectivo históricamente oprimido. Honrarles con nuestro recuerdo, transmitir sus historias, es dar la importancia que merece el legado que nos dejaron.

Como os comentamos, si queréis saber más sobre los altercados, podéis ver el documental con la investigación de Susan Stryker “Screaming Queens: The Riot at Compton’s Cafeteria”.

Álvaro Casas

@alvcasas

Creador de contenido obsesionado con la cultura pop y queer. Se considera el hijo bastardo nacido producto de un coito post borrachera entre Divine y Andy Warhol.





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